martes, 20 de mayo de 2014

SOLITÚDINE de Dafne Mociulsky

SOLITÚDINE
Dafne Mociulsky

A Dafne la conocí en una reunión de la FLIA en el Sexto Kultural en Chacarita, en ese año en que arrancó la FLIA (2006). En ese entonces truequeamos libros, y después leí una novelita corta de ella que me hizo acordar al Dostoievsky de Noches Blancas. Tiempo después leería otras dos novelas de Dafne, que me gustaron mucho, y también me divirtieron: Miedo roto y Martín Descoronado. Más adelante, en medio de una amistad literaria y fliera, Dafne me pidió que la ayudara con este libro Solitúdine (2009), a corregirlo, hacerle sugerencias, y a escribirle un prólogo. Entonces escribí lo que pensaba y pienso, que Dafne es una escritora fresca y original y tiene una de esas virtudes que uno encuentra en los grandes escritores: sus libros son diferentes unos de otros.

En especial esta novela está centrada, en buena parte, en la búsqueda de su personaje principal –una niñadolescente despertando a un mundo complejo y una “realidad adulta”- una búsqueda de una respuesta espiritual a sus problemas vitales e inquietudes “existenciales”.
  Solitúdine es entonces la historia de un buceo espirituoso y respetuoso en uno de los cultos más menospreciados y estigmatizados por el oficialismo religioso: el Umbandismo. Es a la vez una invitación a la tolerancia racial y religiosa. Y pone en el tapete aspectos reales y decadentes de la sociedad moderna y posmoderna: como los prejuicios y las persecuciones raciales y religiosas.
  Es también en parte, un reflejo de nuestra Argentina contemporánea: “un país racista”, como dice una voz de Solitúdine.
  Dafne entreteje entrecruza hilos y historias y una serie de intensos despertares: un despertar sexual, un despertar espiritual, un despertar vocacional, un despertar de personalidad o identidad. Dafne intercala íntima y naturalmente historias dentro de otras historias y algunas fotos fragmentos del derrumbe de los valores establecidos, durante la caída de la clase media argenta pos 2001.

Dafne “la rusa” Mociulsky es una “escritora de raza”, parte de una larga tradición de poetas arriesgadas y valientes como lo fueron en estas tierras Juana Manuela Gorriti, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik. Y también es parte de una tradición que incluye a los queridos escritores rusos como el citado Dostoievsky, además de Gogol y Tolstoi. Y a los citados en esta novela Ana Frank, Kafka y Julio Cortázar, entre otros. 
  Y en Solitúdine como en sus anteriores libros, Dafne pinta nuestra aldea con pinceladas femeninas y tiernas, curiosas y “justas”, poéticas y graciosas.  
  Esto es una invitación a leerla abiertamente. Por que Dafne es una de las grandes escritoras de nuestro tiempo.  

Solitúdine (2009), fue editado y reeditado en varias oportunidades, por distintas editoriales flieras.
Pueden encontrarlo en la próxima FLIA, de la que Dafne Mociulsky es y ha sido siempre una parte.


Xuan Pablo González, 2009-2014
        

  

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